Reflexiones, despedidas y homenajes
JUBILACIONES Y DESPEDIDA, JUNIO 2006

A continuación se insertan los discursos de despedida hechos por el Director a todos los que nos han dejado este curso. Al final de la página encontraremos un enlace para ver las fotos correspondientes al acto y a la comida que lo ha culminado.

JUBILACIONES DE CRISTÓBAL PÉREZ Y ANTONIO SOLANA

Esto que se repite todos los años de despedir a compañeros, empieza a ser molesto y triste, para los que se van y para los que nos quedamos, puesto que miramos a nuestro alrededor y cada vez quedan menos de aquellos con los que comenzamos, aunque los que llegan son igual de buena gente y con los que se puede seguir haciendo camino.

Nos abandonan seis compañeros, dos que han tenido la suerte de jubilarse a una edad todavía temprana y en perfecto estado de salud, que es el premio más importante al llegar a esa meta; estos son CRISTÓBAL Y ANTONIO:
" Dos hombres ejemplares tanto en su trabajo como en su trato con los compañeros, en el trabajo siempre estuvieron al pie del cañón, sin faltar nunca, atendiendo cualquier clase cuando era necesario, haciéndose acreedores del respeto de sus alumnos y de los padres y en definitiva haciendo un trabajo bien hecho hasta el último día. En cuanto al trato ¿Qué puedo decir yo que no hayáis comprobado todos?, son personas amables, tolerantes, delicadas en el trato y con buen talante (sin tocar lo político, por lo del talante, que eso ya sería otra cosa), en definitiva han sido DOS HOMBRES BUENOS, que nos podrían enseñar mucho de la evolución de la enseñanza en los últimos 40 años.....ellos sí que saben, quizás mucho más que esos que continuamente dan vueltas alrededor de nosotros cartera en mano y que sin tener trato con los niños nos dan clases de lo que tenemos que hacer con ellos.
Poco más se podría decir, termino deseándoles lo mejor en mi nombre y en el de todos los presentes y de que sean conscientes de que empiezan un periodo anhelado por muchos de los que aquí estamos para hacer todo aquello que nos hacía ilusión en la vida y no podíamos por falta de tiempo. Ahora tenéis ese tiempo, esa ilusión y esa buena salud.

DESPEDIDA DE LISARDO

Bueno, ahora llega el Sr. Jefe de Estudios, a ver que le digo yo a éste, que exprese lo mucho que sus compañeros querrían decirle y, además, que no me llore aquí en medio, puesto que los Jefes de Estudios, son hombres duros y sin corazón, que todas las mañanas envían a algunos compañeros a la hoguera, nunca se hacen cargo de los problemas de nadie y encima se quedan relamiéndose de gusto en su despacho. Esos hombres sin piedad no pueden llorar en medio de su tropa: llorar no, reírse, reírse de alegría; porque ya se acabaron los malos ratos y las preocupaciones (espero que ahora no los des tú a tu nuevo jefe) y también se acabaron las dos horas de viaje diarias en las que junto al "pesao" del director se continuaba hablando de los problemas del día para que no se olvidaran; todo eso se acabó y ahora empieza una nueva etapa dónde se te apreciará igual que lo hacemos aquí, se te apreciará por tu excelente trabajo como uno de los mejores profesionales de Educación Física de la provincia, uno de los profesores comprometidos con su idea de la vida y de la naturaleza, idea que, además, sabes transmitir a niños y adultos; un profesional que ha realizado actividades extraescolares con sus alumnos, que éstos no volverán a tener nunca, y un profesional en la Jefatura de Estudios del que tendrían que aprender mucho esos teóricos de la educación que dan cursos para Equipos Directivos y que, cuando esas teorías intentan aplicarlas, se dan de bruces con la dura realidad.
En cuanto a tu humanidad, yo sólo tengo que decirte que soy tu amigo.... y no te puedo decir más, porque yo también tengo que ser un hombre duro y no hacer tonterías delante de la tropa; pero tus compañeros sé que te dirían muchas cosas, a mí ya me las han dicho sobre ti: amabilidad, sentido del humor, ayuda, comprensión, aguante, mucho aguante...; ellos te lo dirían, pero no pueden, porque son unos blandos y se emocionarían...¿A ver, quién se atreve a decirle algo al Jefe de Estudios? ¿Ves?...no pueden. Ahora..., según el guión, se les tienen que saltar las lágrimas a ellos, para que nos demuestren, Lisardo, quiénes son aquí los blandos y quiénes somos los duros: los Jefes.
Esta película no tiene "The End", porque no acaba aquí, seguiremos manteniendo el contacto todos los que estamos aquí sin renunciar nunca a tu amistad.

DESPEDIDA DE RAFAEL, EL COCINERO

Pasamos ahora a la intendencia, que se va acercando la hora...
Hace 7 años ya, llegó Rafael al Colegio, y el comedor cada curso se llenaba más...y algunos compañeros me decían por lo bajito, vaya trato el de este hombre, qué agradable es comer aquí. Y los maestros, que al principio no comía ninguno en el comedor, no sé porqué, empezaron poco a poco a llenar las mesas de los profesores, descuidadamente, casi de puntillas; pero ya estamos comiendo 24 profesores y 140 alumnos... y lo más gracioso, en estos años no hubo nunca ninguna queja sobre su trabajo por parte de nadie, ni padres ni maestros. Eso nos demuestra que este hombre sabe trabajar, hacer las cosas bien y además, y quizás lo más importante, integrarse en nuestra Escuela.
Lo queremos los veteranos y los jóvenes, estos quizá más, porque ha sabido divertirse y pasarlo bien con ellos. Lo quieren los niños, porque ha tenido el valor de aprovechar sus días de asuntos propios para irse con ellos a Campamentos de Supervivencia en Cazorla, lo ha hecho incluso este curso en el que ya no estaba destinado aquí. Eso en estos tiempos no lo hace nadie. También lo quieren las madres, a las que también dio cursos de cocina quedando éstas encantadas con su profesionalidad y amabilidad.
Las únicas que lo quieren algo menos son nuestras esposas, porque en los días en que comemos en casa nos dicen con cierto retintín:"Cariño, ¿te gusta el cocido que te he hecho, o...te gusta más el de Rafael?". Pero, en fin, sólo son las típicas discusiones matrimoniales...que ya se sabe...
En fin, Rafael, con personas como tú es fácil trabajar y convivir, te deseamos lo mejor en ese maldito pueblo de Alhendín, que nos va a robar una gran parte de nuestros mejores hombres... Carlos, Lisardo, Rafael... Los hijos del Gran Capitán nunca más pasaremos por allí.

DESPEDIDA DE MARIA JOSE ORANTES Y CARLOS MORELL

No hace falta mucho tiempo para conocer a las personas, algunas en poco dejan su huella, gente joven que sabe trabajar y que sabe divertirse. Por si no lo sabéis, Don Carlos es doctor en esa asignatura, la de pasarlo bien, eso no le quita que siempre esté en su sitio a la hora en punto, aunque la noche haya sido larga y tortuosa. Esa forma de actuar, de ser una persona competente para la fiesta y para el trabajo, es algo que a los más viejos ya nos enseñaron nuestros padres y, según hemos podido comprobar, nuestros a veces denostados jóvenes también saben hacerlo... Por lo tanto no son tan malos. Ésta es la primera lección
La segunda nos la da María José, que en esta profesión en la que tanto nos quejamos los docentes de la poca valoración por parte de los padres de nuestro trabajo, nos encontramos con que todos los padres de su tutoría han firmado un manifiesto, que será enviado a la Inspección, exponiendo el deseo de que permanezca un año más entre nosotros por su buena labor... Eso me reconforta como maestro, casos como éste nos demuestran que el buen trabajo tiene el debido reconocimiento y que los padres y madres de Íllora son agradecidos y respetuosos con nuestra función.
María José y Carlos, sé positivamente que muchos compañeros se van a acordar de vosotros en el futuro y que habéis dado una lección de que los jóvenes saben hacer las cosas igual o mejor que los más veteranos. Gracias por elevar el nivel de nuestro Centro.

© Antonio Castro 2006
CEIP Gran Capitá
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