PREJUBILACIÓN Y DESPEDIDA, JUNIO 2009

A continuación se insertan los discursos de despedida dirigidos a los que nos dejan este año.

Ginés a Cristóbal Pérez

Como todos los finales de curso, llegó la hora de las despedidas. En primer lugar, nos despediremos de don Cristóbal, al que ya le llegó la hora de la prejubilación.
Con tu marcha, el colegio pierde un puntal importante, porque eres un hombre colaborador y participativo al que le gusta la escuela y también hacer cosas por su pueblo, sin pedir nada a cambio. Eres lo que se dice actualmente un hombre solidario y también un voluntario, aunque sé que a ti no te gustan las acepciones modernas. Creo que encajas más en la de ser un maestro de pueblo de aquellos que resolvían problemas a todos, además de impartir las clases.
Has hecho muchas cosas por el colegio que quizás muchos de los aquí presentes no sepan, como fue montar exposiciones de fotos antiguas y de objetos de la vida cotidiana utilizados hace años, exposiciones que tuvieron un gran éxito; impartir Educación Vial a muchos alumnos y durante varios años, enseñanzas que a muchos quizás le hayan salvado la vida, aunque sólo haya sido una, eso es importante; diseñaste un viaje de estudios para los alumnos de 6° curso, que hemos repetido muchísimas veces, porque es insuperable, tanto, que otros colegios ya lo están haciendo; representaste a tus compañeros en los Consejos Escolares año tras año; fuiste un personaje insustituible en las fiestas de Fin de Curso, como organizador y como presentador; fuiste siempre generoso con tus compañeros a la hora de hacernos algunos regalos… En fin, lo que dije antes, un gran colaborador del Colegio.
Ahora sé que estás un poco triste porque te vas, quizás a pesar tuyo, pero los tiempos no están para arriesgar demasiado, lo importante para ti tiene que ser pensar en tus nuevos tiempos en los que podrás hacer muchas cosas colaborando con las diferentes instituciones del pueblo, como ya lo haces con la Hermandad Infantil que has puesto en marcha, con mucho trabajo y a veces hasta costándote el dinero. Ahora se te abre un nuevo tiempo que tú tienes que rellenar con trabajos y con diversión, creo que tienes que mirar al frente con optimismo y ganas de vivir, tienes cualidades para ello, y ser por lo menos tan feliz como yo sé que lo has sido aquí entre nosotros y entre los niños. Aquí dejas un montón de amigos y un colegio con los que puedes contar, y no te quepa duda de que yo contaré contigo cuando el Centro te necesite.

Cristóbal, que seas muy feliz.

Antonio Castro a Elena

Esta vez el jefe ha querido repartir el marrón de las despedidas entre los tres y, claro, no hemos podido negarnos, que "pa" eso somos un equipo.
A mí las despedidas no me gustan ni poco ni mucho; así que, qué quieres que te diga, Elena, que tú no sepas.
Recuerdo perfectamente tus primeros días en el colegio, subiendo las escaleras como un torbellino, y transmitiendo tu alegría con tu saludo a todo el que tropezaba contigo, y a mí se me venía a la cabeza “El País de Nunca Jamás” y decía en voz baja: ya llegó “Campanilla”. Y así, empezaba mi jornada con una pizca más de buen humor.
Esta es la imagen que tengo de ti, Elena, la Campanilla del colegio, el desenfado, la alegría, el buen humor y la sonrisa fácil.
Como dije antes, no me gustan las despedidas, me alegro por ti de tu marcha, pero lo siento por el colegio. Por eso no te digo ¡adiós!, sino ¡hasta siempre!, y que allí donde llegues te vaya bonito.

Paco Morillas a Ana Molinero

Un primero de septiembre de 1997, cuando me dirigía hacia el colegio, en un encuentro casual en plena calle, me preguntaste: "Por favor, ¿El Colegio Gran Capitán?
Nunca pensé entonces que era la primera persona de Íllora con quien hablabas, que iba a ser la persona que pronunciara para ti estas palabras de despedida, ni que, en tan poco tiempo iban a pasar tantas cosas.
ANA...: has dedicado a este colegio varios años de tu vida...
¡Hemos sido afortunados!
Y hemos sido afortunados, porque no has pasado por aquí sin más, porque tú, Ana, eres de esas personas que dejan huella. Has dejado huella en tus alumnos. Has dejado huella en tus compañeros y compañeras, como has dejado huella en todas las personas que te conocen y que te quieren.
Te echaremos de menos... Como echaremos de menos tu amabilidad, tu sonrisa, tu cariño para con todos.
Te echaremos de menos porque has sido, eres y serás para nosotros, un ejemplo de esfuerzo, de superación, de honradez, de amor y de entrega a los demás.
Esperamos todos, contar contigo y que cuentes con nosotros durante muchos, muchos años.
Somos conscientes de que a una persona valiosa como tú solo le queda un camino: Ser feliz.
Deseamos de todo corazón, que allí donde vayas, seas feliz, porque te lo mereces y porque queremos ser testigos y compartir contigo esa felicidad que Dios sólo reserva a las personas buenas, sencillas, humildes, generosas y trabajadoras.
Ana, tus compañeras y compañeros del C.E.I.P. "Gran Capitán", te querremos siempre.

Palabras de despedida de Cristóbal Pérez

Queridos amigos-compañeros: ha llegado el momento, ese momento con sabor agridulce, deseado y temido, duro y emocionado (todos me conocéis).
Este mal trago lo tenía que pasar, este año, el que viene, o dentro de cinco, o quien sabe si diez (no hombre, no os asustéis). Y he decidido que cuanto antes se pase, creo que mejor para mí.
Hoy culmina una fase de mi vida que era mi ilusión desde pequeño, la de trabajar en algo que me gustara; trabajar de maestro y además culminar mi trabajo en mi pueblo, en Íllora.
Hoy quiero tener en el recuerdo a algunas personas que hicieron posible que se cumplieran mis deseos. A Bárbara y Manolo, mis padres, que a pesar de las dificultades de vivir en un ambiente rural y de no haber pisado nunca una escuela, se desvivieron para que con el paso del tiempo, dar a mis hermanos y a mí una carrera, como dice la gente.
Como recuerdo la luz del candil alumbrando la Enciclopedia Álvarez sobre las páginas de Aritmética o Geografía. Mientras, mi madre me preparaba el desayuno a las seis de la mañana, para después tomar mi Rolls-Royce (mi yegua) y tras más de una hora de camino, aunque a veces se pinchaba (no el coche, sino la yegua en el barro) y claro, llegaba, pero tarde. Frío o calor, agua o nieva, todo lo dejaba atrás para llegar a tiempo de que el Maestro de Escuela del pueblo me explicara la “lección” antes de que entraran los pequeños a las diez de la mañana.
Como tenía que llevar los libros aprendidos de memoria para que al final del curso me hicieran cualquier pregunta y me la supiera en el Instituto Padre Suárez. Y como tenía que llevar aprendidas las tablas de gimnasia para demostrarle al Sr. Cerrudo lo bien preparado que estaba. Ahora los maestros de gimnasia no les llegan ni a las suelas de los zapatos de aquellos.
Mi reconocimiento a mis hermanos que me apoyaron en todos los sentidos para que yo fuera maestro. A mis maestros cortijeros, a los de Puerto Lope, Ave María, Instituto de Íllora (entre ellos D. Pablo Quesada, de quien después fui compañero), a los de la Academia Fides y, como no, a los de mi casa grande, La Normal.
Un recuerdo especial a mis primeros alumnos del Instituto y Formación Profesional de Íllora, algunos aquí presentes. A compañeros y alumnos de todos los Colegios por donde he pasado: Cuevas de San Marcos, Villanueva del Trabuco y Villanueva de Algaidas, en Málaga; Villanueva Mesía, Huétor Tájar, Montefrío, Alomartes, Obéilar, Escóznar, Brácana y, como no, Íllora, durante 22 años, donde al igual que en los otros lugares, he disfrutado impartiendo mis conocimientos y la educación que mis padres me dieron, mejor o peor hecho, pero dando todo lo que tenía, tanto en tiempo como en cariño.
No puedo olvidar lo que me han llenado aquellos grupos de flauta de Villanueva de Algaidas, Huétor o Alomartes; el grupo de Patinaje Artístico de Íllora; la Educación Vial , pues si con mis clases he podido evitar algún accidente, me doy por satisfecho; las Fiestas de Navidad y Fin de Curso de cada uno de los lugares por donde he pasado; las Semanas Culturales, Viajes de Estudios, etc. Son muchas las horas perdidas, entre comillas, pero ganadas en cariño y amigos.
Mi agradecimiento a todos los compañeros y padres de los distintos Consejos Escolares (pues siempre me escogían para eso). A aquellos padres que de una forma desinteresada se han acercado a mí para ayudarme a realizar cualquier actividad. Al personal no docente: conserjes, cocineros, administrativos, monitores, etc. A las Asociaciones de Padres de Alumnos.
Mi recuerdo muy especial a aquellos miles, y no exagero, de alumnos que con el debido respeto y confianza se han dejado moldear para que yo les impartiera los conocimientos y educación, y sobre todo el respeto hacia los demás. Les pido disculpas por haber soportado tantas horas de “charlas” educativas; pero estoy seguro que de algo han servido.
Una mención especial a mis alumnos que perdieron la vida sin haberla saboreado, pues por desgracia no han sido pocos.
Me voy con la alegría de saber que todos vosotros me habéis tenido, además de compañero, como amigo, y desde aquí pido disculpas por los fallos que seguro he tenido con vosotros.
Soy emotivo y vosotros lo sabéis; es algo que no puedo evitar. Habiendo oído esto y conociéndome, algunos de vosotros os preguntaréis: ¿Y por qué te vas?
Lo he meditado, lo he dudado en algunos momentos (incomprensible para algunos), pero cada persona y sus circunstancias es un mundo distinto. Hubiera tenido seguro seguir si se mantuviera el espíritu y ambiento educativo de hace unos años, pero se están perdiendo muchos valores que, para mí, un maestro joven pero “chapao” a la antigua, tienen un valor fundamental. Para mí es una decisión difícil, repito, pero creo que acertada. ¿Pues no pensáis que así voy a tener tiempo para buscar novia? (Es broma).
Ya he metido mucho rollo, ¿no? Pero es lo que siento.
Espero seguir contando con el cariño, apoyo y aprecio de todos los que me habéis tenido como compañero, como maestro, como amigo.

GRACIAS A TODOS.

Y PINCHANDO AQUÍ PODEMOS VAR LAS FOTOS HECHAS DURANTE LA JORNADA

© Antonio Castro 2009
CEIP Gran Capitá
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Reflexiones, despedidas y homenajes