DESPEDIDA MÚLTIPLE, JUNIO 2005

Como en el pasado curso, la comida final sirvió para despedir a los compañeros y compañeras que el próximo año ya no estarán con nosotros. En un acto anterior celebrado en el colegio y especialmente emotivo, con lágrimas muchas, se leyeron los discurso de despedida y se hicieron los regalos pertinentes. Como de momento no cuento con las palabras que allí se dijeron, podemos leer aquí abajo las que yo mismo dediqué en la comida a todos los que se han marchado.
Cuando pueda contar con otros discursitos los iré insertando.

29 de junio de 2005 (Antonio Castro)

Anoche, al filo de las doce y media, cuando me tumbé en la cama, después de una jornada realmente agotadora y con unos cuantos vinillos de Rioja en la barriga, no podía dormirme. Mi cabeza me decía una y otra vez que yo también tenía que decirles algo a esta gente que nos deja, en este acto de despedida, aquí, ahora... Pero no por ser un cargo directivo del colegio, sino porque hoy despedimos a una serie de gente a la que quiero.
Una gente, personas, con las que he compartido muchos ratos de risas, de lágrimas, de cabreos, de complicidades...
Otra gente, personas, con las que he compartido pocos, pero intensos, ratos de risas y de complicidad, también...
Y otra gente, personas, con las que he compartido risas, malos ratos y compañerismo, con las que quizá faltó la complicidad, pero que son igualmente importantes para mi vida como maestro y como persona.
Todos, todas, me hacen sentir especialmente feliz en este día; porque los unos se trasladan a otros colegios en los que de una u otra forma estarán mejor y serán más felices -de eso estoy seguro-. Los otros, porque con sus ganas de comerse el mundo sabrán triunfar allí donde el destino los mande; y llevarán su alegría, su jovialidad y su inconformismo como bandera -como ya nos han demostrado y enseñado a nosotros-. Y los otros son gente especial, que han sabido ganarse el cariño y el respeto de chicos, medianos y grandes; que nunca han creado problemas ni en las duras ni en las maduras; que siempre han aportado su experiencia y su saber estar; que se han ganado mi cariño...
Todos, todas, me hacen sentir especialmente triste en este día; porque el inexorable paso del tiempo hará que cada vez nos veamos más de tarde en tarde, más de nunca en nunca...
Todos, todas, podéis estar seguros, podéis estar seguras de que ocuparéis siempre un espacio en mi corazón, en nuestro corazón...
¡Y en la página web del cole, al menos mientras yo sea su responsable!

© Antonio Castro 2005
CEIP Gran Capitá
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Reflexiones, despedidas y homenajes