COMIDA - HOMENAJE A MANOLO GANIVET

Como en todo tipo de comidas, celebraciones, despedidas y homenajes, en los que se reencuentran amigos y compañeros después de un largo o menos largo periodo de tiempo;  se empezó con los pertinentes saludos, para pasar sin muchas dilaciones a la degustación de las viandas.
El momento de las emociones llegó con los postres. El Director hizo un breve y emotivo discurso, que reproducimos a continuación, luego vinieron los regalos, algunas lágrimas, y las palabras, cargadas de un sentimiento que le quebró la voz, de Manolo Ganivet y que, por supuesto, también encontraremos un poco más abajo.
Después vinieron las risas y los cánticos, acabando todo con la alegría que el momento requería.
También sirven las fotos que encontramos dispersas por toda la página para recordar a los maestros y maestras que han compartido con nosotros los breves meses del curso 2002-2003. Esperamos que en vuestro próximo destino estéis mejor aquí, aunque no sea fácil.
Besos a todas y a todos.

Las palabras del Dire

Nuestro compañero Manolo Ganivet se ha jubilado.
Es difícil resumir en pocas palabras toda una vida dedicada al servicio de los demás. La Escuela es eso, espíritu de servicio, sacrificio y mucha reciedumbre. Cuando llega el momento de despedir a un compañero por su jubilación sólo aparecen recuerdos gratos, pero en el caso de Manolo es lo único que recuerdo, lo que recuerdan los padres y madres y el recuerdo que perdurará en tantos alumnos y alumnas que nuestro compañero Manolo puso en marcha.
Hubo alguien que lo describió mejor:
"Educar es lo mismo que ponerle un motor a una barca. Hay que medir, equilibrar y ponerlo todo en marcha"
Y esto no es fácil... pero... Manolo lo consiguió.

© Antonio Castro 2003
CEIP Gran Capitá
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DESPEDIDA DE MIS COMPAÑEROS DE ILLORA (19-12-02)

Permitidme que comience estas breves palabras con unos versos de Gerardo Diego pronunciados con motivo de su primer nombramiento como profesor de instituto.

Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Santander mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo
y frío,
y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y del Dante, y de Shaskespeare, y de Moratín (hijo),
y de pluscuamperfectos y de participios,
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño.
Y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos: él mismo.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora os digo:
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo,
porque mis dedos rígidos
acierten a modelar su espíritu.
Ojalá que las metas que Gerardo Diego se propuso alcanzar como profesor y educador en su instituto, hayan sido las mismas por las que yo he trabajado como maestro en la escuela.
Durante mucho tiempo, treinta y tres años, he ejercido esta profesión. Polígono de Cartuja, Almanjáyar, Algeciras, Olvera e Íllora han sido mis destinos durante este tiempo. De todos guardo un grato recuerdo. Nunca olvidaré los años pasados en el Polígono y Almanjáyar. Eran los años anteriores a la llegada de la democracia. La tensión social y política de aquellos años, junto a la pobreza y marginación de nuestros alumnos y de sus familias, nos empujaron a muchos profesionales de la enseñanza e unirnos a ellos en sus reivindicaciones. La ilusión era tanta que no había límites de tiempo dentro ni fuera de la escuela.
Los últimos trece años los he vivido como maestro y vecino de Íllora. Aquí he disfrutado de la práctica de la enseñanza. En todo momento me he sentido querido y aceptado por mis alumnos y sus padres. En Íllora tengo, y espero seguir teniendo, grandes amigos con los que espero seguir manteniendo esta amistad.
Quiero hacer una mención especial a mis compañeros y compañeras del colegio Gran Capitán: maestros y personal laboral. De todos he aprendido a superarme como maestro y como persona.
En los momentos difíciles, por los que todos pasamos, es cuando más atentos estamos a la respuesta de los que consideramos amigos. Yo en estas circunstancias es cuando más me he sentido apoyado por todos vosotros. Siempre os estaré agradecido. Lo único que siento es que no haya sabido responder a vuestra amistad y cariño.
Finalmente quiero daros las gracias a todos los que estáis presentes en esta despedida, lo mismo que a aquellos que por distintos motivos no han podido venir, y así me lo han manifestado, Sólo un deseo para terminar: que entre nosotros no se cumpla la letra del famoso bolero cuando afirma que "la distancia es el olvido". Espero seguir contando con vuestra amistad, como todos podéis estar seguros de la mía.
¡Muchas gracias!

Reflexiones, despedidas y homenajes